lunes, 28 de abril de 2014

El Amor y el Tiempo

Había una vez una isla muy linda y de naturaleza indescriptible, en la que vivían todos los sentimientos y valores del hombre; El Buen Humor, la Tristeza, la Sabiduría… como también, todos los demás, incluso el AMOR.
Un día se anunció a los sentimientos que la isla estaba por hundirse.
Entonces todos prepararon sus barcos y partieron. Únicamente el AMOR quedó esperando solo, pacientemente, hasta el último momento.
Cuando la isla estuvo a punto de hundirse, el AMOR decidió pedir ayuda.
La riqueza pasó cerca del AMOR en una barca lujosísima y el AMOR le dijo: “Riqueza… ¿me puedes llevar contigo?” – No puedo porque tengo mucho oro y plata dentro de mi barca y no hay lugar para ti, lo siento, AMOR…
Entonces el Amor decidió pedirle al Orgullo que estaba pasando en una magnifica barca. “Orgullo te ruego… ¿puedes llevarme contigo?
No puedo llevarte AMOR… respondió el Orgullo: – Aquí todo es perfecto, podrías arruinar mi barca y ¿Cómo quedaría mi reputación?
Entonces el AMOR dijo a la Tristeza que se estaba acercando: “Tristeza te lo pido, déjame ir contigo”. – No AMOR… respondió la Tristeza. – Estoy tan triste que necesito estar sola.
Luego el Buen Humor pasó frente al AMOR, pero estaba tan contento que no sintió que lo estaban llamando.
De repente una voz dijo: “Ven AMOR te llevo conmigo”. El AMOR miró a ver quien le hablaba y vio a un viejo.
El AMOR se sintió tan contento y lleno de gozo que se olvidó de preguntar el nombre del viejo.
Cuando llegó a tierra firme, el viejo se fue. El AMOR se dio cuenta de cuanto le debía y le pregunto al Saber: “Saber, ¿puedes decirme quien era este que me ayudo?”.

-”Ha sido el Tiempo”, respondió el Saber, con voz serena.
-¿El Tiempo?… se preguntó el AMOR, ¿Por qué será que el tiempo me ha ayudado?
Porque solo el Tiempo es capaz de comprender cuan importante es el AMOR en la vida.

Con el tiempo aprenderas

Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo comprendes que solo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.
Con el tiempo te das cuenta de que si estas al lado de esa persona solo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás deseando no volver a verla.
Con el tiempo te das cuenta de que los amigos verdaderos valen mucho más que cualquier cantidad de dinero.
Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado solo de amistades falsas.
Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.
Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es solo de almas grandes…
Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.
Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día lloraras por aquellos que dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona, es irrepetible.
Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados.
Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana, es demasiado incierto para hacer planes.
Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.
Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.
Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.

Dos amigos.

Dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron.
El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena:
“Hoy mi mejor amigo me pegó una bofetada en el rostro”.
Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra:
“Hoy mi mejor amigo me salvó la vida”.
Intrigado, el amigo preguntó:
-¿Por qué, después que te lastimé, escribiste en la arena, y ahora escribes en una piedra?
Sonriendo, el otro amigo respondió:

domingo, 20 de abril de 2014

La carta. Capitulo 3 (completo). Despedida final.

Capitulo 3


La carta.

Con el tiempo aprendí que no podía ayudar a todas las personas, ni que todas las personas me querían escuchar. Una vez me acerque a una mesa en el cual una señorita sollozaba desconsoladamente y ni bien le dije que si necesitaba algo me dijo que si, que me fuera… le insistí y le dije que cualquier cosa la podía ayudar y que la vida era demasiado hermosa para llorar por una persona que no la quería evidentemente (por lo que había podido ver y escuchar en el tiempo que habían estado en el café) de inmediato se levanto y me arrojo agua en el rostro, dejándome en ridículo ante todo el mundo que asistía al café. Cosas que se aprenden.

Pero lo que mas aprendí es a no esquivar el corazón, pero conducirlo con la razón, siempre, Como hacia años estas dos personas (que les comente anteriormente) me lo avían enseñado. Hubo un tiempo en el que me comencé a sentir mal nuevamente de mi estomago, y tuve que contratar a un muchacho para que me ayudara con el bar. Este muchacho me impacto desde la entrevista. Vi en sus ojos una confiabilidad que nunca antes había visto en nadie. Su voz era muy franca y tranquila. Siempre se tomaba un segundo de mas, para responder, pero te decía las palabras justas y necesarias para tomar la decisión precisa. No paso mucho tiempo para que nos hiciéramos grandes amigos y luego socios del Bar. Su nombre era Pedro. Y había vivido tantas o mas historias que yo.

El mismo día que empezábamos a trabajar sucedió algo que nos marcaría para siempre. Esta vez fue otra persona la que nos comento una historia a nosotros… algo que desde ese día empezó a ser habitual. Y empezamos a escuchar otras experiencias.  Pero la forma de contar la historia nos fue Triste, porque la leímos a través  de una carta. Carta que todavía conservo en mis pertenencias esperando volver a ver a ese hombre y saber que esta bien.




La carta la encontró mi amigo y la había dejado una chica sobre la mesa. Esta carta estaba toda arrugada y llena de lágrimas y decia…

Si algún día leerás esto, no lo se hoy. Me gustaría que si lo leyeras, porque  escribo no solo para descargar, no solo para sentirme mas liviano, sino que también para agradecerte y pedirte un perdón sincero.  Que difícil se me torna todo cada vez mas, pero… tengo que ser fuerte. Tengo que salir de esto… por las pocas personas que me quieren. Tengo que afrontar la realidad, ya no estas con migo, tu mereces alguien mejor. Aunque me duela en el alma, no te merezco. Es hora que busques tu felicidad. Solo espero que seas feliz, al lado de la persona que tú elijas, ya eres grande. Ya no puedo aconsejarte en tus decisiones porque no soy nadie. Mi psicoanalista hace un comparación muy buena con Dios, en la cual es nos ha entregado el libre albedrío, y yo no soy mejor que el para quitárselo a las personas, aunque a veces crea eso. Te has alejado, Porque yo hice lo suficiente para ahuyentarte. Porque no supe expresarte mi amor. Porque te lastimé y mucho, te lastimé delante de gente querida para ti. Te juro que intenté controlar mis celos, mis obsesiones mis debilidades etc. Perdón por no lograrlo. El único culpable de todo esto, soy yo. Porque insistí y te convencí de que podíamos tener una gran relación a pesar de las grandes diferencias. Y estoy orgulloso de ello, aunque suene raro. Porque viví los dos años mas maravillosos de mi vida. Es curioso pero hace dos años exactos atrás, me convertías en el hombre mas feliz de la historia al permitirme hablar con tus padres y así confirmar que nos iríamos a vivir juntos. Desde ese momento viví la aventura mas importante que he vivido hasta hoy.

Pero hoy tengo que aprender a olvidarte, a olvidar tus cabellos, tus labios tu sonrisa, tus carcajadas, Tus “te amo” sinceros y después tus “te quiero” mas sinceros aun, tu humor, tu cintura, tus senos frotándose con mi piel… Tengo que olvidar aquella noche que por primera vez hicimos el Amor… ¿La recuerdas? Yo como si fuera hoy… Besé cada rincón de tu cuerpo, acaricié toda tu piel en su plenitud. Pude entrar en lo mas profundo de tu ser. Nunca ante sentí algún fuego así. Nunca antes había sido “uno” con otra persona.   Pero lo mejor es que “uno mas uno no es igual a dos, sino es igual a UNO, es igual a AMOR” ese fue el día en que hice por primera vez el Amor, antes solo fue sexo. 

Saqué tu ropa o lo que quedaba de ella y la arroje no importa donde, como siempre solo la arrojaba.  Desprendí tu sostén y lo tome con mi mano lo llevé a mi nariz y sentí a una mujer. Vi tus pechos y sin mediar mas tiempo los besé con todas mis ansias logrando un gran placer, que se reflejaba en tu rostro.  Subí a tu rostro y te besé con pasión. Recorrí cada centímetro de tu desnudes con mi mirada. Tus gemidos eran gritos desgarradores de amor.  Cada vez que penetraba tu cuerpo te abrazaba mas y mas fuerte. Podía contar cada latido de tu corazón, Podía ver el brillo de tus ojos,  Podía sentir tu aroma a mujer, aroma que nunca mas olvidaré. Te subiste enzima de mi y  me hiciste cosa que ni en mis mas perversas fantasías había imaginado. Te humedecidas y me besabas, me acariciabas y yo mas y mas te amaba. Nuestros gemidos y jadeos nos elevaban a los cielos y nos descendían a los infiernos en solo cuestión de segundos. Nuestros cuerpos eran volcanes haciendo erupción y destrozando todo a su alrededor. Nuestros cuerpos encendidos se enfriaban con nuestra transpiración pero solo para ser encendidos una vez mas con cada gose de nuestras almas. Los espasmos de nuestros cuerpos, tus susurros mencionando mi nombre jamás los hubiese imaginado ni en mis sueños mas mojados. Las galaxias podrían haber chocado y destruido el universo pero yo igual hubiese seguido dentro tuyo entrando una y otra vez.  Hicimos el amor por mas de una hora. Una y otra vez y otra vez sin cansarnos hasta que

jueves, 17 de abril de 2014

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

"Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen. Escucharía cuando los demás hablan y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate!
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.
Dios mío si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que le ofrecería a la luna. Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos...
Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... No dejaría pasar un sólo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer u hombre que son mis favoritos y viviría enamorado del amor.
A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse! A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido. Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres... He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.
He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.
Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas. Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma. Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un0 beso y te llamaría de nuevo para darte más. Si supiera que esta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente. Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría "te quiero" y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.
Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.
El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo. Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles "lo siento", "perdóname", "por favor", "gracias" y todas las palabras de amor que conoces.
Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos cuanto te importan."


GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ


lunes, 14 de abril de 2014

Mario Benedetti No te rindas

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.


Mario Benedetti
No te rindas

viernes, 11 de abril de 2014

Cerrando circulos: Pablo Coelho.





Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La relación se acabó? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente “revolcándote” en los por qué, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!
Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.

Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación.

Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente…

El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú… Suelta el resentimiento. El prender “tu televisor personal” para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte lentamente, envenenarte y amargarte.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando “puertas abiertas” por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones? , ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.



Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.
Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.
Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Por eso cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.

Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. ¡Esa es la vida!

domingo, 6 de abril de 2014

Carta de despedida a un viejo Amor. capitulo 6

A mi querido:

¿Por que te fuiste? ¿A donde te fuiste? ¿Por que me dejaste esa desgarradora carta? Tengo tantas preguntas… Tengo tantas Lagrimas… no entendiste lo que te quise dar lo que te quise demostrar… no se trata de buscar culpables. No se trata de ver quien fue el que arruino la vida del otro, porque nadie lo hizo. Una persona arruina la vida del otro cuando no se puede seguir adelante, y yo lo he hecho, tu lo has hecho. Perdón por no haberte digo esto antes, pero no tuve el valor para hacerlo y espero algún día tener esa oportunidad. Fuiste una gran persona que me hizo sentir Amor, porque lo llegue a sentir, te lo juro. Pero fuimos y somos muy diferentes. Y eso es así y tu siempre lo supiste aunque quiste cambiarlo u no pudiste. Tampoco era justo, uno no tiene que cambiar por una persona, si no porque quiere así hacerlo, porque se da cuenta que de esta nueva forma de ser será mejor. Te doy mil gracias por todo lo que me diste, fue mas de lo que yo creía que iba a ser esta relación. Creía en ti, y sigo creyendo en ti, donde quieras que te encuentres, ojala sea con otra mujer y siendo feliz como tu te mereces y con el hijo que no te pude dar.




Tus celos, tu falta de confianza en mi me lastimaron, pero se que no lo hiciste de mala fe. Por eso si te perdono, por que vi tus intenciones de cambiarlo. Espero que encuentres la persona con la cual puedas hacerlo. Fue una pena nuestra historia pudo ser fantástica por mas tiempo, pero no fue así. Pero el tiempo que estuvimos juntos si lo fue, y eso se lleva en el alma. Pero debíamos tomar caminos separados, para enfriar todo esos sentimientos que sentía por ti. Pero tu no lo comprendías, por eso te alejé por eso te trate mal, para que no suframos mas los dos, porque como tu lo sabes era como un fuego incontrolable que nos llevaba con solo una mirada a querer a estar juntos otra vez. Pero solo por una noche y nada mas y yo no quería que fueras eso… un buen amante.


Gracias por todo, gracias por haberme amado como lo hice, pero no pude llegar a interpretar tu amor. Gracias por haberme dado la oportunidad de poder contar esta maravillosa historia. Ojala vuelvas y esto que te escribo te lo pueda decir a los ojos y con el tiempo ser buenos amigos. Besos. 

martes, 1 de abril de 2014

La verdad siempre sale a la luz. Capitulo 5

Capitulo V

¿Creen en las casualidades? Yo no. Hoy les voy a contar algo que pasó hace unos años en el bar. Fue una época en la cual cada día entraba mas y mas gente al establecimiento y casi  que no dábamos abasto con Pedro.  Habíamos estado hablando de contratar a alguien pero nadie nos terminaba de cerrar para trabajar en nuestra Fonda. Hasta que un día… bueno ya sabrán que lo que pasó.


Pedro- Cuanto trabajo esta noche, lo que hoy es feriado la gente ha salido a comer toda afuera. ¡Hoy es 2 de abril! Un feriado muy triste en el calendario, porque ya sabemos el desenlace de aquel desembarco en ¡nuestras Malvinas! Quizás por eso el cielo hoy este así, tan nublado, tan oscuro.

Yo- Así lo creo mi amigo. Pero en estos años hemos ganado una malvinización en las conciencia del Argentino, que hace años atrás no había. Hoy casi nadie puede negar nuestro derecho sobre ellas y el querer recuperarlas, por la vía diplomática.

Pedro- Por eso creo hoy mas que nunca que “¡MALVINAS VOLVEREMOS!” además… mira quien entró. (Observando la puerta) la chica de la carta, la que tu tienes.

Yo- ¡Es ella! ¡Yo sabia que la volveríamos a encontrar!

Chica- ¡Buenas tardes! Mi nombre es Analía, y estaba buscando trabajo, antes solía frecuentar este Bar. Estoy viviendo cerca de aquí nuevamente, ¿no se si necesitan gente para trabajar?... siempre me ha gustado este lugar y me seria un placer trabajar aquí.

Nos miramos al unísono y sonreímos.



Pedro-Por mas oscura que sea la noche, siempre amanece”

Esas palabras resonaron una y otra vez en mi cabeza por varios segundos. Esa era una de las frases que había utilizado el corazón en aquella mítica charla que tuvieron el “Corazón” y la “Razón” aquella lejana noche. ¿Podrá ser cierto?

Pedro- Hey, hey ¿Gabi? (dirigiéndose a Analía) – A veces se cuelga, de esta forma, aunque te digo a veces por respeto, en realidad es casi siempre.

Yo- Perdón, me volví acolgar. Pero, por supuesto Analía, que te recordamos. Es mas, disculpa el atrevimiento pero tengo algo que te pertenece. Es una Carta que te olvidaste la última noche que viniste a este local.

Analía- ¿¡de verdad!? ¿Tu la tienes? La he buscado por todos lados. No sabia donde había quedado.

Yo- Si yo la tengo, en un momento te la devuelvo.  

Fui a la oficina y de un cofre de roble rojizo saque la carta que había estado esperando por años a su legítima dueña.  Y se la devolví. Sus ojos casi lloroso, me dieron la certeza de que estaba devolviendo una parte de su vida a esta, ahora Mujer.

Analía- ¡Gracias! Esto es un pedacito de mi que me faltaba. Por sus rostros imagino que la leyeron. Y querrán saber el desenlace.

Pedro- mil disculpas… pero sí, La hemos leído y queremos saber el desenlace de esa carta.

Analía- Pero me es un poco larga la historia ¿nos tomamos unos cafés?

Yo- Por supuesto, pero te vamos a probar. Los sacaras tú, Yo quiero un Capuchino.

Pedro- yo un café Irlandés.

Analía- será un placer.

Analía fue a la cafetera y preparó el mas espumantes y delicioso capuchino que he probado en los últimos años. Creo que con solo eso ya se hubiese ganado un lugar en este lugar, pero aun había mas. Nos sentamos alrededor de la barra y Analía comenzó la historia.

Te llevaré siempre en mi corazon.

Analía salió corriendo, desesperada en busca de Gustavo. Quien le había dejado una desgarradora carta. En la cual parecía despedirse de todo. Parecía que todo estaba perdido para el. Ella corrió y corrió llegó a la casa de el, golpeo la puerta y golpeo la puerta pero no salio nadie. Ella lo buscó  por todas partes por días y días. Hasta que se pudo encontrar con algunos familiares de el Y les preguntó a ellos si sabían algo. Nadie sabia donde el estaba. Ella lo siguió buscando por meses pero cada vez menos porque ella sabía en su interior que no lo volvería a ver. Aunque muchos le decían que ya lo dejara de buscar, porque el por algo se había ido, que era un cobarde, que solo la haría sufrir, que lo olvidara etc. Ella seguía insistiendo pero cada ves se quedaba mas y mas sin fuerzas. Hasta que un día, simplemente lo dejo de buscar.

Pasó el tiempo, pasaron años, ella comenzó a creer en el amor de nuevo y conoció a un hombre que la hizo sentir alegría de nuevo. Con el tiempo ella quedó embarazada y se ilusionaba  con este nueva vida que crecía dentro de ella. Se miraba al espejo y no podía creer que volvía a sonreír después de tanto tiempo.  Aunque nunca había podido olvidar a ni dejar de extrañar a Gustavo. Una noche casi sin darse cuenta comenzó a escribir una carta para el, donde quiera que estuviera. Se dirigió a la casa de sus padres a buscar un cofre donde tenia todas las cosas  que el le había regalado alguna vez. Ella quería dejársela en el cofre por si algún día lo volvía a ver. Al abrir el cofre de inmediato notó que alguien lo había abierto antes. Empezó a buscar si faltaba algo pero para su sorpresa encontró que no faltaba nada si no que había algo de mas. Había una hoja de diario de un robo en una farmacia y un asesinato.  De inmediato al terminar leer la noticia perdió todas sus fuerzas y dejó caer el cofre con todo su contenido. Derramando las mas tristes lagrimas que una mujer puede derrochar al saber que el amor de su vida ya no lo volvería a ver.

La misma tarde de la mañana en la cual le habían dado aquella vieja carta, Gustavo salió a comprar unos remedios a una farmacia ya que había descubierto que estaba gravemente enfermo. El tenía una enfermedad terminal y no le quedaba mucho tiempo de vida. Es por